No usar casco y equipo de protección aumenta dramáticamente las consecuencias de un accidente en moto. Según datos de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) de Estados Unidos, en 2015 el uso de casco salvó 1 1872 vidas de motociclistas. Llevar un casco homologado reduce el riesgo de muerte y de lesiones graves en la cabeza.
La protección no termina en la cabeza: chaquetas reforzadas, pantalones con protecciones, guantes y botas reducen la necesidad de hospitalización y protegen la piel y las articulaciones. Sin este equipo, los accidentes a baja velocidad pueden dejar quemaduras severas, fracturas y secuelas permanentes.
Invertir en un equipo completo de seguridad no es un gasto, sino una inversión en tu vida. Asegúrate de que todas las piezas cumplan con certificaciones internacionales y se ajusten correctamente. Recuerda que tu seguridad es primero y que rodar protegido te permitirá disfrutar la moto con tranquilidad.